Acogida y acompañamiento

Si hay algo que defina la acción de Cáritas es LA ACOGIDA. Es la puerta de entrada de esta institución, su razón de ser, el eje central de su actuación y está intrínsecamente vinculada a nuestra misión. Tal es así, que podemos afirmar que SIN ACOGIDA, SIN ABRAZO, CÁRITAS NO EXISTE. La acogida conlleva una manera de hacer y de ser. Acogemos a todas las personas, independientemente de su procedencia, religión y tendencias políticas.

Las Cáritas Parroquiales no se limitan a dar respuesta a las principales demandas provocadas por la crisis (alimentación, vivienda, acceso al empleo…). Más allá, su tarea consiste en hacerse cercana a las personas, reivindicar su dignidad, buscar con ellos respuestas a sus necesidades y descubrir sus potencialidades. Son además una oportunidad de compromiso y solidaridad para las personas que se implican participando en los equipos o con aportaciones económicas. Finalmente, pretenden ser un espacio de coordinación con otras entidades generando, con ellas y con la sociedad, una red de ayuda, promoción y sensibilización.

 La acogida, individual y grupal, está basada en la relación de ayuda y se entiende como el inicio de un proceso que tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de las personas.