Día del Amor Fraterno
El gesto del Lavatorio de los pies, que celebramos cada Jueves Santo, nos recuerda el mandamiento nuevo del amor que Cristo nos dejó antes de su Pasión. Jesús, el Maestro y Señor, se arrodilla ante sus discípulos para lavarles los pies, enseñándonos que la verdadera grandeza está en el servicio humilde y desinteresado.
Este gesto, nos interpela a vivir una fe encarnada en la entrega cotidiana a los demás, especialmente a los más pobres y olvidados.
Esta jornada es una ocasión propicia para visibilizar el compromiso silencioso y constante de tantos voluntarios que hacen posible la caridad organizada en nuestra Iglesia.
Estos materiales pueden seros de utilidad: