Cuarenta años al servicio de la infancia y las familias: el testimonio de Josefo
El próximo 31 de julio, José Enrique Jiménez, conocido cariñosamente como Josefo, inicia una nueva etapa con motivo de su jubilación, después de cuarenta años de dedicación profesional en Cáritas Diócesis de Cartagena. Cuatro décadas marcadas por el compromiso, la cercanía y el acompañamiento a los niños, niñas y familias en situación de vulnerabilidad.
«Ha sido un auténtico honor poder unir en un mismo camino mi vocación eclesial, mi vocación social y mi vocación profesional. Poder vivir esas tres dimensiones juntas durante estos cuarenta años en Cáritas ha sido un privilegio», explica al hacer balance de su trayectoria.
La vinculación de Josefo con Cáritas comenzó mucho antes de su incorporación como trabajador. Su padre ya fue voluntario en los primeros años de la entidad y, desde muy pequeño, pudo conocer de cerca su labor y sus valores. Por ello, continuar sus pasos y desarrollar su vida profesional en Cáritas siempre ha sido para él un motivo de orgullo.
Su primer trabajo después de finalizar sus estudios estuvo ligado a los inicios del CAYAM, proyecto de Cáritas para la atención integral a la exclusión más extrema, una etapa de la que conserva numerosos recuerdos y experiencias que marcaron su manera de entender la intervención social. Desde entonces, su trayectoria ha estado estrechamente vinculada al acompañamiento educativo de la infancia y al trabajo con las familias.
Durante estos cuarenta años, Josefo ha tenido la oportunidad de conocer y acompañar a 1.720 niños y niñas. Una cifra que refleja la dimensión de su labor, pero que, sobre todo, representa cientos de historias, aprendizajes compartidos, dificultades superadas y vínculos construidos desde la confianza.
En los últimos años ha desarrollado su labor como educador en la Escuela Infantil Virgen de la Fuensanta. Desde su experiencia, sabe que Cáritas continuará trabajando con la infancia y las familias «porque la necesidad sigue existiendo y, en muchos casos, los recursos continúan siendo insuficientes».
Para Josefo, tan importante como la labor que se realiza es la manera de llevarla a cabo. «El estilo de Cáritas siempre ha sido una forma cercana e integradora de acompañar a las personas. Hay que saber acercarse, derribar barreras, escuchar y generar confianza. Cuando eso ocurre, las personas dejan de verte como alguien que presta un servicio y empiezan a tratarte como a un hermano».
Aunque finaliza su etapa profesional, su compromiso con Cáritas continuará. Josefo seguirá vinculado como voluntario en la Escuela Infantil Virgen de la Fuensanta, colaborando en diferentes tareas de registro y aportando su experiencia allí donde sea necesaria.
Desde Cáritas Diócesis de Cartagena queremos agradecer profundamente a Josefo estos cuarenta años de entrega, dedicación y servicio. Su trayectoria es testimonio de una forma de acompañar basada en la cercanía, la escucha y el compromiso con las personas. El próximo 31 de julio no será una despedida, sino el comienzo de una nueva manera de seguir formando parte de la familia de Cáritas.




