«Hay experiencias que no se pueden explicar, sólo vivir. El voluntariado nos transforma»
En primera persona, Yolanda González Bernabé relata su experiencia acompañando a niños y niñas en actividades de ocio inclusivo y tiempo libre saludable.
Durante dos años tuve la suerte de formar parte del equipo de Cáritas Diócesis de Cartagena como trabajadora en el departamento de Gestión de Convocatorias. Mi labor era principalmente administrativa: proyectos, documentación, justificaciones… Un trabajo que, aunque no siempre visible, es fundamental para que muchos proyectos puedan salir adelante. Sin embargo, en abril sentí que necesitaba hacer una pausa. Necesitaba salir del despacho y acercarme a la realidad de las personas. Quería dedicar un tiempo a la cooperación y al voluntariado, volver al encuentro y a la esencia de aquello que un día me llevó a trabajar en Cáritas.
Con esa ilusión, en mayo viajé a Bolivia para dar los primeros pasos en mi sueño de dedicarme a la cooperación internacional. La experiencia no fue como había imaginado, pero me recordó que los sueños también tienen su parte difícil y que, muchas veces, son precisamente esos momentos los que más nos enseñan y nos hacen crecer. Al regresar comprendí que no hacía falta irme al otro lado del mundo para encontrar aquello que estaba buscando. También podía hacerlo cerca: en el barrio, en la ciudad, en la mirada de un niño, en el acompañamiento a una familia o en el tiempo que decido regalar a los demás. A veces, las oportunidades más valiosas para transformar y dejarnos transformar están mucho más cerca de lo que imaginamos.
Decidida a buscar ese encuentro cercano, desde junio colaboro como voluntaria en el área de Infancia de Cáritas, participando en los campamentos y escuelas de verano. Y puedo decir que está siendo una de las experiencias más bonitas y transformadoras que he vivido. Cada día compartido con los niños y niñas, con sus familias y con el resto de profesionales y voluntarios me recuerda que, muchas veces, los pequeños gestos son los que generan los mayores cambios. Una sonrisa, un juego, una conversación o simplemente estar presente puede significar mucho más de lo que imaginamos. Hay personas que me preguntan cómo he podido renunciar, al menos por un tiempo, a un trabajo remunerado para dedicarme a esta labor de forma altruista. Y siempre me cuesta responder. Hay experiencias que no se pueden explicar, sólo vivirlas. El voluntariado no consiste únicamente en dar nuestro tiempo; también nos transforma a nosotros. Nos ayuda a mirar la realidad desde otra perspectiva, a valorar lo que tenemos y a descubrir que recibimos tanto o más de lo que ofrecemos.

A veces pensamos que para ayudar hace falta hacer grandes cosas, disponer de mucho tiempo o tener recursos extraordinarios. Pero no es así. Todos podemos aportar nuestro granito de arena. Todos tenemos algo que ofrecer: nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestra escucha o simplemente nuestra presencia. Porque las personas y las familias que acompaña Cáritas no son diferentes a nosotros. No son «los otros». Son personas con sueños, preocupaciones, ilusiones y dificultades que, por diferentes circunstancias, no han tenido las mismas oportunidades. Y precisamente por eso, necesitan que caminemos a su lado, no desde la compasión, sino desde la cercanía, el respeto y la convicción de que todos somos iguales en dignidad.
Si mi experiencia sirve para que una sola persona se anime a dar el paso y hacerse voluntaria, habrá merecido la pena compartirla. Porque, como decía al principio, hay experiencias que no se pueden explicar, solo vivir. El voluntariado transforma la vida de las personas a las que acompañamos, pero también la de quienes decidimos ofrecer nuestro tiempo. Y en este viaje compartido, todos crecemos. Nada de este camino habría sido posible sin las personas que han confiado en mí, que me han acompañado y me han animado a seguir creyendo en este sueño. A ellas también les pertenece una parte de esta experiencia, porque cuando alguien cree en ti, también te ayuda a creer un poco más en los demás.
Los proyectos de Infancia y Juventud de Cáritas Diócesis de Cartagena están cofinanciados por la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Cartagena, el Ayuntamiento de Jumilla, el Ayuntamiento de Murcia, y CaixaProinfancia de Fundación «la Caixa».








